Si hay tantas casas, ¿por qué no hay casas para alquilar?

Si hay tantas casas, ¿por qué no hay casas para alquilar?

Un paseo por Plaza Nueva, una charla con Pepe y una pregunta: ¿por qué es tan difícil encontrar un alquiler?

Queridos lectores:

El otro día íbamos Pepe y yo, paseando por Plaza Nueva cuando salió el tema de la vivienda. No sé cómo llegamos allí, porque con Pepe una empieza hablando de una cosa y termina hablando de otra completamente distinta.

Le dije:

-Pepe, no entiendo una cosa: si en España hay tantas casas, ¿por qué encontrar un piso de alquiler se ha convertido en una especie de búsqueda del tesoro?

Pepe me miró como quien ya se sabe la respuesta.

-Porrúa, porque hay más gente buscando casa que casas disponibles.

-Ya. Pero casas hay.

-Claro que hay. Lo que pasa es que no todas están para alquilar.

-¿Y entonces dónde están?

-Pues unas las tiene su dueño, otras están alquiladas, otras están vacías, otras son para turistas, otras se alquilan por temporadas… También por habitaciones. Y hay de particulares, de empresas, de fondos…

-Vamos, que hay de todo menos una que esté libre cuando se necesita.

-Más o menos.

Y ahí me dejó. Porque, bien pensado, tenía razón.

Nos fuimos a casa, preparé el café y empecé a mirar.

Muchas casas, pocas disponibles 


                                    Casas hay muchas, pero no todas están donde se necesitan ni en el mercado de alquiler.

Lo primero que descubrí me sorprendió: el número de viviendas destinadas al alquiler residencial ha aumentado mucho. El Banco de España estima que en 2025 había unos 3,3 millones, casi un 90 % más que en 2007.

Así que las casas no han desaparecido.

Entonces, ¿qué pasa?

Una vivienda puede existir y, sin embargo, no estar disponible para quien la necesita. Puede ser la vivienda habitual de su propietario, estar alquilada, ser segunda residencia, estar vacía, en venta, necesitar reforma o destinarse al alquiler turístico, de temporada o por habitaciones.

Tener muchas viviendas no significa tener muchas viviendas disponibles para alquilar.

Además, no están donde la gente las necesita. Puede haber casas vacías en sitios donde apenas crece la población y, al mismo tiempo, una demanda enorme en Madrid, Barcelona, Málaga, Palma y otras zonas con empleo, estudiantes o turismo. Hay casas donde casi nadie quiere vivir y faltan precisamente donde todo el mundo quiere vivir. Cuando mucha gente busca en el mismo sitio, el problema deja de ser cuántas casas hay en España y pasa a ser cuántas hay ahora mismo y en ese lugar. Ahí aparecen las zonas tensionadas.

La realidad de los propietarios y el parque público

Poner un piso en alquiler exige cuentas, garantías y seguridad para ambas partes.

No todos los propietarios son iguales: hay quien tiene un solo piso, particulares con varias viviendas, empresas, fondos e incluso administraciones. Alquilar no es solo entregar las llaves y cobrar. Está el miedo al impago, a los desperfectos, a los problemas para recuperar la vivienda y al temor a la ocupación ilegal.

El fenómeno existe, pero España no está llena de pisos de alquiler ocupados. Ahora bien, el propietario que tiene miedo también existe. Y si cree que alquilar puede traerle un problema serio, puede decidir no hacerlo, venderlo, dejarlo vacío o dedicarlo a otro uso. Ese piso deja de estar disponible.

Otros usos, turístico, de temporada, por habitaciones...tampoco explican solos el problema, pero en determinadas zonas compiten por viviendas limitadas. Cualquiera que mire Idealista o Fotocasa lo ha visto: el anuncio de las nueve de la mañana a veces ha desaparecido a las nueve y cuarto.

Y aquí llega una de las claves: España tiene muy poca vivienda pública de alquiler. El parque de titularidad pública ronda las 318.000 viviendas, según el Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, alrededor del 1,7 % de los hogares. Muy poco comparado con otros países europeos. Y si hablamos no solo de vivienda pública, sino también de vivienda social y asequible, el parque sigue siendo pequeño. Ese es el colchón que casi no tenemos. Cuando el mercado privado no llega a todo el mundo, apenas hay alternativa.

¿Cómo hemos llegado hasta aquí?

Viviendas que pueden convertirse en hogares cuando existe un parque público suficiente

Durante décadas la vivienda se entendió sobre todo como algo para comprar. El parque público de alquiler nunca alcanzó el tamaño de otros países. Después cambiaron muchas cosas: más personas viven solas, los jóvenes tardan más en comprar, hay más movilidad, las ciudades atraen población y el turismo ha crecido. El mercado se ha adaptado. El problema es que una vivienda tarda mucho más en construirse que en anunciarse.

Por eso la situación es un poco absurda: hay millones de viviendas y más de alquiler que hace veinte años, pero en ciertos sitios hay muchísima gente buscando y muy pocos disponibles. El que busca acaba preguntándose si tendrá que presentar currículum, referencias y, si se descuida, certificado de buena conducta.

¿Qué se podría hacer?

No hay una varita mágica. Habría que construir más donde realmente hace falta, aumentar de forma importante la vivienda pública y social de alquiler, rehabilitar, movilizar parte de las vacías y conseguir que para el propietario particular alquilar sea una opción razonablemente segura.

Tener más vivienda pública y ofrecer seguridad al pequeño propietario parecen las dos patas fundamentales; sin una de las dos, la otra cojea. También habrá que equilibrar los distintos usos de la vivienda, sobre todo en las zonas más tensionadas.

Y, sobre todo, pensar a largo plazo. Construir y crear parque público lleva tiempo.

Quizá la forma más sencilla de entenderlo sea esta: no basta con contar cuántas casas hay. Hay que saber dónde están, quién las tiene, para qué se utilizan, cuáles están disponibles y cuánta gente las busca.

Porque casas, lo que se dice casas, tenemos unas cuantas. Lo difícil es que coincidan el lugar, el momento, el uso, el precio y la seguridad que necesitan las dos partes.

Y eso, queridos lectores, ya es bastante más complicado que contar puertas.

Vuestra siempre, la Porrúa

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Comentarios

  1. Lo que no es normal es que el pequeño propietario tenga que pagar los desastres de un gobierno que no construye vivienda pública y una ley de okupas irrisoria.

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  2. Es verdad, no sé como solucionarlo, una cosa es segura, habría que hacer más vivienda pública, el caso es que hasta no hace muchos años, en España, casi el 90%de la población tenía vivienda en propiedad. ¿Qué ha pasado?

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    1. Sí, es verdad, ha cambiado mucho la forma de entender la vivienda. Gracias por compartirlo, porque es una cuestión que da para pensar.

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