Halloween en la Alpujarra: calabazas, brujas y leyendas que ponen los pelos de punta
Entre meigas, tradiciones celtas y misterios de nuestra tierra, descubrimos por qué tallamos calabazas y qué historias esconde la Alpujarra granadina.
Queridos lectores:
Dicen que en otoño los espíritus están más cerca… y, claro, Halloween está a la vuelta de la esquina. Hoy, durante uno de esos paseos con Pepe por el Albaicín, con la Alhambra al fondo y ese fresquito otoñal que ya nos hace sacar las bufandas, me suelta:
-¿Sabías que Halloween tiene raíces celtas?
Y ahí empieza nuestra conversación. Resulta que los antiguos celtas celebraban el Samhain, una festividad que marcaba el final de la cosecha y la llegada de la estación más oscura del año. Según sus creencias, en aquellas fechas los espíritus podían regresar al mundo de los vivos. ¡Como para salir tranquilamente a dar un paseo por la noche!
Así que ahí nos tienes, hablando de hogueras, máscaras y antiguas supersticiones. Pero entonces aparece en escena un personaje que tiene mucho que ver con las calabazas que vemos por todas partes en estas fechas: Jack.
La historia de Jack y las calabazas de Halloween
Cuenta una antigua leyenda irlandesa que Jack era un hombre bastante pícaro que consiguió engañar al diablo. El problema llegó después de su muerte: según el relato, no encontró sitio ni en el cielo ni en el infierno y quedó condenado a vagar por el mundo con una pequeña luz para alumbrar su camino.
Para llevarla consigo, habría ahuecado un nabo y colocado dentro una brasa. De ahí nace la leyenda de Jack-o’-lantern, el famoso farol de Jack.
Y aquí viene la curiosidad: ¡originalmente no se tallaban calabazas, sino nabos y otras raíces! Cuando la tradición llegó a América con emigrantes irlandeses, las calabazas, más grandes y fáciles de vaciar, terminaron convirtiéndose en las protagonistas de Halloween.
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| Jack-o'-lantern: el origen celta del farol de Halloween |
Pepe me mira con una sonrisa y sentencia:
-¡Así que las calabazas tienen más historia de la que parece!
Pues sí, Pepe. Y espera, que todavía no hemos llegado a lo mejor.
-¿Y si subimos a la Alpujarra? ¡Es la época perfecta!
Y yo, que no necesito demasiadas excusas para escaparme a descubrir rincones de nuestra tierra, acepto encantada.
Rumbo a la Alpujarra: un paisaje lleno de historias
Tomamos rumbo a esas montañas donde los pueblos blancos se asoman a las laderas, los árboles se visten de tonos ocres y rojizos y el aire de otoño invita a caminar sin demasiadas prisas.
La Alpujarra es uno de esos lugares donde parece que el tiempo lleva otro ritmo. Sus calles empinadas, sus tinaos y sus casas encaladas guardan siglos de historia. Y, como sucede en tantos rincones de Granada, junto a la historia también viven las leyendas que se han transmitido de generación en generación.
Porque una cosa es visitar un pueblo y otra muy distinta hacerlo escuchando sus historias más misteriosas. ¿No os parece?
Pampaneira y el secreto del Barranco de Poqueira
Nuestra primera parada es Pampaneira, con sus callejuelas empedradas y sus casas blancas que parecen sacadas de una postal.
Mientras paseamos, Pepe me habla de las historias que rodean al Barranco de Poqueira y de los tesoros que, según la tradición, los moriscos habrían escondido en cuevas antes de abandonar estas tierras.
Y aquí llega la parte misteriosa: cuentan que una anciana ronda por las noches aquellos parajes, vigilando los tesoros ocultos. Pero quizá no sean tesoros de oro y piedras preciosas. A lo mejor lo que guarda son recuerdos, secretos y relatos que el tiempo no ha conseguido borrar.
Quienes se adentran en estas historias pueden terminar encontrando más preguntas que respuestas. Aunque, bien pensado, tampoco está mal llevarse un poco de misterio de vuelta a casa.
Eso sí, Pepe, como nos perdamos buscando el tesoro, ¡te toca a ti encontrar el camino de regreso!
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| Misterios y leyendas de brujas en Soportújar |
Soportújar, el pueblo de las meigas
Seguimos nuestro recorrido hasta Soportújar, conocido popularmente como el pueblo de las brujas. Aquí, la tradición y la imaginación se dan la mano: historias de meigas, hechizos, pócimas y aquelarres forman parte de la identidad con la que este pueblo de la Alpujarra atrae a tantos visitantes.
Sus rincones y sus figuras relacionadas con la brujería parecen hechos para una visita en estas fechas. Basta con dejar volar un poco la imaginación para figurarse a una bruja doblando una esquina o preparando una pócima entre las sombras.
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| las Meigas en Soportújar, decorada para Halloween con su famoso caldero |
Pepe se queda mirando uno de los rincones del pueblo y me dice:
-¿Tú crees que alguna de estas brujas seguirá haciendo de las suyas cuando nos vayamos?
-¡Hombre, Pepe! Si te portas bien, quizá solo te eche un hechizo para que vuelvas a invitarme a merendar.
Y continuamos nuestra ruta, porque aún nos queda una historia que merece la pena conocer.
El castaño de Bubión: un árbol acusado de brujería
No podíamos terminar nuestro paseo sin recordar la curiosa leyenda del castaño de Bubión.
Según cuenta la tradición, hubo un tiempo en que un árbol podía despertar tantas sospechas como una persona. La leyenda habla de un castaño acusado de estar embrujado, al que se atribuían susurros extraños y frutos que aparecían fuera de temporada.
Y, en aquella época de supersticiones, semejantes rarezas podían convertirse en motivo de acusación. La historia popular cuenta que el árbol llegó a ser juzgado por la Inquisición y condenado a la hoguera.
¡Un juicio de lo más insólito! Menos mal que los árboles de hoy no tienen que comparecer ante ningún tribunal por dar castañas cuando no toca.
Como toda buena leyenda, la historia ha ido pasando de boca en boca y forma parte del imaginario de la zona. Lo que nos deja es una imagen difícil de olvidar: la de un viejo castaño que parece guardar entre sus ramas los secretos de otro tiempo.
Y es que la Alpujarra tiene esa capacidad de convertir un paseo por sus pueblos en un viaje por la historia, las creencias y la imaginación.
Un Halloween con sabor a Alpujarra
Al caer la tarde, emprendemos el regreso. El paisaje se tiñe de tonos dorados y rojizos, y tengo la sensación de que, en cada parada, hemos abierto una pequeña puerta a otro tiempo.
Hoy hemos descubierto el origen legendario de las calabazas de Halloween, hemos paseado entre las historias del Barranco de Poqueira, nos hemos acercado al mundo de las meigas de Soportújar y hemos recordado la leyenda del castaño de Bubión.
Así que, si estos días os animáis a tallar una calabaza, acordaos de Jack y de su vieja linterna. Y si os apetece una escapada otoñal, pensad en la Alpujarra: sus paisajes, sus pueblos y sus leyendas tienen mucho que contar.
Quién sabe… A lo mejor, entre una curva y otra, os parece ver a la anciana que guarda los tesoros o descubrís un rincón que os haga pensar en aquel castaño. Eso sí, si os encontráis con una bruja, saludadla de mi parte. Pero no aceptéis ninguna pócima sin preguntar antes qué lleva.
Hasta la próxima, queridos lectores, y que tengáis un Halloween lleno de misterio.
Vuestra siempre, La Porrúa
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A visitar la Alpujarra, gracias porrua 😁
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario
EliminarQué terrorífico Halloween 🎃
ResponderEliminarMuchas gracias por tu comentario 😊
EliminarQue interesante 😸
ResponderEliminarMuchas gracias 😊
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