Por qué se celebra San Valentín el 14 de febrero: la historia real

Por qué se celebra San Valentín el 14 de febrero: la historia real

Queridos lectores:

El otro día paseábamos por la calle Reyes Católicos, en Granada. Estaba particularmente roja. Roja de corazones colgando de farolas, corazones en escaparates, corazones de peluche con ojos desorbitados y corazones que, sospecho, incluían algún tipo de compromiso emocional no reembolsable.

Algunos escaparates competían por ser los más cursis: un gigante abrazando bombones, otro con un corazón que parpadeaba luces como si supiera demasiado.

Me detuve ante uno especialmente intenso y le dije a Pepe:

-¿Tú recuerdas que febrero fuera siempre así de… cardíaco?

Pepe miró el escaparate con esa calma suya que no admite anuncios publicitarios.

-No, respondió. Históricamente, febrero no ha sido un mes romántico.

-Ah, dije yo, ya me quedo más tranquila. Pensaba que era cosa mía.

Febrero antes de los corazones

¿Te imaginas febrero sin tanto corazón parpadeante? Pues antes era así.

-En la Roma antigua ,continuó Pepe, a mediados de febrero se celebraba la Lupercalia.

Eso suena fatal, ¿verdad? Lo era. Un rito de purificación y fertilidad. Sacrificios de animales, jóvenes semidesnudos corriendo por las calles y azotando a la gente con tiras de piel de cabra para favorecer… la reproducción.

-O sea ,resumí, que esto empezó con cabras. Y con sangre.

-Y sin rastro de amor sentimental, añadió Pepe, imperturbable.

Miré a mi alrededor, a tanto corazón brillante y promesa envuelta en lazo.

-No veo yo mucha cabra aquí.

-Porque la Iglesia intervino ,siguió él. En el siglo V, el papa Gelasio I prohibió la Lupercalia y puso una festividad cristiana el 14 de febrero.

-¿Y ahí entra San Valentín?

-Varios mártires llamados Valentín, ejecutados por el Imperio romano. Lo de las bodas secretas… es leyenda posterior. No hay pruebas históricas.

De los mártires al amor romántico

-Entonces… ¿cuándo aparece el amor romántico en todo esto?

-En la Edad Media, con la literatura. El amor cortés lo idealiza todo y poetas como Geoffrey Chaucer asocian el 14 de febrero con el emparejamiento de los pájaros.

-¿Los poetas metieron el amor donde antes había cabras?


-De alguna manera, admitió Pepe. Pero era simbólico. No una fiesta popular.

Ilustración medieval del amor cortés y parejas románticas

Llegamos a casa con la cabeza llena de mártires, pájaros y rituales poco refinados. Puse café, encendí el ordenador y seguí investigando. Porque Pepe me había contado el origen… pero no el desenlace.

Después de los poemas llegaron las cartas. Luego la imprenta. Pero el gran giro lo dio una mujer muy práctica al otro lado del Atlántico.

En la década de 1840, en Estados Unidos, Esther Howland —hija de un librero de Worcester, Massachusetts— vio unas tarjetas románticas inglesas y pensó: “Esto se puede hacer mejor y venderlo”. Montó un taller casero con encajes, recortes y mensajes dulces.

Vendía tarjetas ya hechas: no hacía falta escribir poemas ni pensar demasiado. Bastaba con elegir una, pagar unos centavos y entregarla.

Cuando el amor aprendió a venderse

Y funcionó. Funcionó tan bien que, por primera vez, el amor empezó a tener precio, formato y fecha fija.

El siglo XIX abrió la puerta. El XX la dejó de par en par: flores, chocolates, regalos y una idea nueva y peligrosamente eficaz: que el amor necesita pruebas visibles, preferiblemente envueltas en papel bonito.

En España no llegamos hasta 1948. Galerías Preciados lanzó campañas publicitarias, decoró escaparates y difundió mensajes que venían a decir: “Si no existiera el Día de San Valentín, habría que inventarlo…”.

Luego El Corte Inglés, en 1975, lo remató. Los escaparates eran tan luminosos que casi me pedían matrimonio.

Todo el consumismo del mundo parecía seducirme con la promesa de que si no compraba, nadie me amaría.

Aquí estoy, café en mano, delante del ordenador, riéndome de escaparates que gritan amor a gritos y escribiendo a ustedes.

Porque conviene no olvidarlo: el amor no pidió regalos durante siglos. Fue el comercio quien empezó a envolverlo.

Y, bueno… Pepe ya lo sabe: no se me ha pasado nada por alto. Ni los gestos, ni los favores, ni las heroicidades cotidianas sin aplauso.

Ironía, por supuesto. Pero estrictamente necesaria.

¿Y tú? ¿También te revienta que el amor se mida en euros y lazos? Cuéntame en comentarios tu recuerdo de San Valentín… o pásale este texto a esa persona que te quiere sin necesidad de bombones caros ni corazones de neón. ❤️

Vuestra siempre, La Porrúa

Déjame tus comentarios, que me encanta leeros👇👇 


Comentarios

  1. Tienes razón.
    Hoy todo se celebra a través del comercio, habrá que hacer estadísticas de cuantos corazones se rompen por un regalo equivocado. Ja, ja

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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    1. Claro 😄
      Al final, más de un corazón no se rompe por exceso de expectativas y mal envoltorio. Quizá habría que añadir esa estadística al calendario comercial… 📊💔

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  3. Qué curioso Porrúa!!😍

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  4. ¡Febrero da mucho juego! Detrás de tanto corazón hay más historias de las que parece… 😌

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  5. Esta mezcla de historias, símbolos y gestos nos recuerda que las celebraciones no son estáticas: las hacemos nuestras cada vez que decidimos compartir cariño, afecto o un momento especial con alguien. 💖

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    1. Exacto 😊
      Las celebraciones cambian porque las personas cambiamos con ellas, y al final lo que les da sentido no es la fecha, sino los gestos y los momentos que decidimos compartir 💖

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  6. San Valentín,una tradición más , de las muchas que tenemos y que a unos gusta y a otros no. Es muy curiosa la história de este día . A mí particularmente me parece que cada uno lo viva como quiera, para eso estamos en un país libre. Ni me gusta ni me disgusta aunque he de reconocer que siempre me ha encantado que mi marido me trajera una bonita rosa ese día.

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    1. Totalmente de acuerdo 😊
      Al final, San Valentín es una tradición más: hay quien la disfruta y quien pasa de largo, y ambas posturas son igual de válidas. Lo bonito es eso que dices, vivirlo como a cada uno le apetezca… y reconocer que un gesto sencillo, como una rosa, siempre tiene su encanto, venga el día que venga 🌹

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